Mientras que sus manjares favoritos son piedras y palos, Natalie se ha comido casi un ladrillo entero, “como si fuera una galleta de chocolate”.
Arriba, podemos ver a la pequeña Natalie pasando el mono.
Su madre explica como descubrió su enfermedad. Ella cuenta que puso a Natalie en la cama, mientras que ella estaba en la cocina, de pronto se le acercó Natalie levantando un trozo de alambra, y su boca estaba sangrando. De pronto supo que se había comido una bombilla, menos el alambre. Inmediatamente la llevó al hospital donde pasó la noche y la dieron de alta a la noche siguiente.
Su madre dice: “Ella no trata de comer vidrio, pues le duele, pero va en busca de piedras y palos que encuentra en el jardín para comer”.
“Aunque la niña sabe que estas cosas son malas para ingerirlas, los deseos son demasiadas para una niña de tres años y medio y no los puede manejar”.
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